miércoles, 7 de abril de 2010

Presentación de "doctora jekyll..." (palabras de Rubén Gómez)

Buenas noches a todos y muchas gracias por estar aquí, este atardecer, para la presentación del libro “doctora Jekyll y señora hyde” de Nilda Barba.
Soy Rubén Gómez, el director de Vela al viento, la editorial responsable de la edición de esta obra que me enorgullece en todos los sentidos, porque me ha permitido cumplir el sueño de todo editor, y el de todo lector, que es poder estar –como espectador y partícipe- en todo el proceso desde que es tan solo un proyecto hasta su concreción final, a cuya celebración nos entregamos hoy. Y me enorgullece mucho más la evolución de Nilda, su crecimiento y el reconocimiento que recibe su trabajo.
Todos conocemos la historia del “Extraño caso del doctor Jekyll y mister Hyde” del autor inglés Robert Louis Stevenson, también autor de una de las novelas de aventuras que seguramente está en la mayoría de las bibliotecas que se precien de tal, como “La isla del tesoro”, lectura casi obligada para cualquier niño o adolescente.
Se cuenta que Stevenson escribió “doctor Jekyll…” en tres días, que es el fruto de una pesadilla y que la primera versión fue criticada por su mujer y el propio autor quemó. No nos queda muy claro si Stevenson quemó la obra por la crítica de su mujer o si la pesadilla era su mujer. Fuera como fuese, y nuevamente en tres días, volvió a escribir la novela tal como hoy la conocemos y que sin dudas es una alegoría sobre la dualidad del hombre. Jekyll es un científico que busca y encuentra una fórmula para dividir lo bueno y lo malo que nos habita. Lo que no dice la novela es qué pasa con las zonas grises que nos asaltan la mayor parte del tiempo. A dónde van a parar los límites, las dudas, las disquisiciones, los recuerdos, las fantasías y los deseos. A dónde van la incertidumbre y la melancolía. A dónde va lo que aún, lo que todavía, lo que siempre, lo que nunca… A dónde los poemas que nos rondan y aún no son, como si fueran espectros o tal vez los destellos en la duermevela. ¿A dónde? ¿a la parte buena o a la mala? ¿Jekyll o Hyde?
En este atardecer recuerdo cómo, de manera casi febril, Nilda escribió este libro. No fue en tres días, sino que comenzó a hacerlo mientras terminaba su libro anterior, “¿por qué me gusta tanto?”. La primera versión era bastante más larga. Su pasión entonces desparramada por su escritorio, dispuesta a la creación y las impresiones de las versiones posteriores y después, las anotaciones al pie y al costado, arriba y atrás, las tachas y su alegría al encontrar la palabra que estaba buscando casi denodadamente.
Stevenson decía que "No hay deber que descuidemos tanto como el deber de ser felices." Sin embargo Nilda no descuida este deber sino que, por el contrario, ese deber está por encima de todos los de su cotidianidad, y este libro también habla de eso. La felicidad de la creación y de encontrar en la palabra la herramienta para transmitir lo indecible.
Lo que aquella fórmula del Doctor Henry Jekyll dejaba sin lugar, sin saber a donde iba a parar, existe en los poetas. La poesía es, en sí misma y a la vez, la fórmula y la poción, la pesadilla y el sueño.
Y también fue Stevenson el que dijo: "Sin el encanto, el resto de las virtudes son inútiles." Y el encanto de su autora también se transmite a su libro no solamente con su poesía, sino a través de su formato, su presentación, la disposición de los poemas.
Permítanme mostrarles una parte de ese encanto.
(y aquí la proyección del powerpoint)

1 comentario:

patry dijo...

Ruben. me encantaron tus palabras frescas y certeras acerca del libro de Nilda.. un abrazo Patricia Sibar