lunes, 12 de abril de 2010

Presentación del libro “doctora jekyll y señora hyde” de Nilda Barba - por Carlos Carbone

(texto leído durante la presentación del libro, en el Centro Cultural Recoleta, el 5 de abril de 2010)

Buenas noches, después de las presentaciones formales; nos queda la posibilidad de decir y reflexionar sobre la poesía de Nilda Barba y sobre la poesia en general, algunas cosas.
Lo primero que quiero decir es algo que alguna vez reflexionó Robert Frost. El dijo lo siguiente:

es absurdo pensar que el único modo de averiguar si un poema es perdurable es esperar a ver si perdura. El buen lector de un bello poema puede afirmar, en el momento mismo en que éste le impresiona, que ha recibido una herida mortal, que jamás se repondrá de ella. Es decir, que la permanencia de la poesía, al igual que en el amor, se percibe instantaneamente. No debe aguardar la prueba del tiempo. La prueba de un poema no es que jamás lo hayamos olvidado, sino que supimos a primera vista que jamás podríamos olvidarlo”.

Leyendo los poemas del libro de Nilda Barba, uno se encuentra con esos poemas que quedan dentro de la piel, muchos de ellos habitarán ese lugar de inolvidables, porque al leerlos, al escucharlos, sabemos que esa danza que es el poema, nos bailará dentro nuestro por siempre.
Esa sencillez, esa forma de instalarse en puntas de pie en el infinito secreto de la sangre, esa forma de derribar muros sin siquiera empujar nunca la piedra, golpear sin golpear, un arte mayor, que en la sensibilidad de la poeta toma una gran dimensión.
Una poesía sin mayúsculas, sin punto, sin coma, sólo la respiración de la poeta en su intimidad, solo su forma de caminar, de volar por las palabras, desnuda como todos los poetas.
Encontramos en estos poemas claridad, elocuencia, su palabra alcanza un lugar, parece que sin esfuerzos, nos lleva como niños al territorio de la poesía, lo recorre con emoción y frescura, para el bien de la poesía y para nuestro deleite.
Dicen que “la palabra es el camino hacia el hombre” y honestamente creo que Nilda Barba está transitando en este libro un camino hacia el hombre, desde su intimidad, desde sus entrañas para afuera, para los otros, para volverse niña, mujer, mar, y volverse pájaro y ala y viento.
Un buen poeta puede escribir un buen poema, un buen poeta también puede escribir un buen libro, pero creo que muy pocos, pueden superar estos dos escalones, siento que Nilda viene subiendo con mucha fuerza y mucha intuición (qué maravillosa palabra) viene tirando por la borda lo que no sirve, lo innecesario, lo decorativo y quedándose con el caracú, con lo esencial, con la poesía misma.
Todo advenimiento obliga a una celebración, y este libro con un lenguaje sin estridencias, con pequeñas palabras que se hacen grandes palabras, nos obliga a festejarlo, a ponernos nuestras mejores sonrisas y nuestra mejor flor en el ojal para recibirlo como se merece.
Y yo creo que se merece un buen lugar en nuestra biblioteca y sobre todo en nuestro corazón.
Yo creo que Nilda con su “doctora jekyll y señora hyde” desde su equilibrio emocional hace resonar su poesía, por eso quiero terminar con una reflexión de un poeta chino del siglo VIII, Han Yu, y que dice lo siguiente:

Todo resuena apenas se rompe el equilibrio de las cosas.
Los árboles y la hierba son silenciosas: el viento las agita y resuenan.
El agua esta callada: el aire la mueve y resuena:
Las olas mugen: algo las oprime: la cascada se precipita: le falta suelo; el lago hierve: algo lo calienta.
Son mudos los metales y las piedras pero si algo los golpea, resuenan.
Asi el poeta. Si habla, es que no puede contenerse; si se emociona canta; si sufre, se lamenta.
Todo lo que sale de su boca en forma de sonido se debe a una ruptura del equilibrio. El mas perfecto de los sonidos humanos es la palabra, la poesia a su vez, es la foma más perfecta de la palabra y asi, cuando el equilibrio se rompe el cielo escoge entre los hombres a aquellos que son mas sensibles y los hace resonar
.

Por eso creo que roto el equilibrio, se buscó entre los más sensibles y por eso, hoy en esta hermosa fiesta de la poesia, Nilda Barba, canta.

Muchas gracias


Carlos Norberto Carbone, nació en La Matanza, es poeta integrante del grupo "La Sociedad de los Poetas Vivos". Ha publicado, entre otros, los libros En la huella del hombre, y De andenes, lluvias y otras melancolías.